DINE & WINE 2009. HOTEL CASTEL ***** TIROLO (MERANO. TRENTINO-ALTO ADIGE).
Como cada año desde hace cuatro, durante la primera semana de noviembre, el Hotel Castel organiza este Dine & Wine para sus clientes más distinguidos. Cada año participan en el evento famosos chefs que cocinan para cien apasionados gourmets. Los participantes a estas cenas llegan de Alemania, Suiza, Austria, Bélgica e Italia y para ellos ya es una cita anual ineludible. También participan periodistas de prensa local.
Este año se celebró este evento del Castel para los paladares exquisitos del 2 al 5 de noviembre. Prestigiosos cocineros internacionales mimaron a los invitados con sus creaciones refinadas, viticultores de renombre propusieron sus vinos más excelentes y los combinaron con los platos de los chefs, todo ello enmarcado con obras de grandes artistas.
El día 3, Montse Estruch fue la chef invitada para preparar una cena para 106 comensales. La expectación era máxima, la cocina española y la catalana en particular y todo lo que ella evoca, se esperaban con gran curiosidad e interés por parte de los huéspedes.
La cocina era un hervidero desde tres días antes del acontecimiento. Todo el equipo de cocina a las órdenes de su chef Gerhard Wieser y del chef pastelero Martin Troi, con Montse llevando la batuta, ejecutaban una perfecta sinfonía en la que ningún instrumento de la orquesta desafinaba. Por su parte, el equipo de sala, también impecable en las formas y cumpliendo su cometido de manera precisa y profesional, era el complemento indispensable para que todos los esfuerzos de cocina llegasen al comedor. Una gran sala espaciosa, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz otoñal a raudales y que ofrecían una panorámica perfecta del marco incomparable en el que se encuentra situado el hotel. Un paisaje sublime, de montañas con sus cimas blanqueadas por las primeras nieves caídas la noche anterior, los viñedos en las pendientes con sus tonos rojizos y amarillos de otoño, y el valle en el fondo con sus pequeñas aldeas y las iglesias de campanarios puntiagudos. Todo ello dominado por el impresionante castillo a lo alto de un cerro.
El menú que Montse ofreció con el título de El despertar de los sentidos fue:
Coctel de cava y oro con flor de hibisco de Australia
Croqueta de cebolleta y butifarra de pueblo
Pequeño buñuelo de bacalao con miel de la Alcarria
Strudel de ternera con cebolla al vino tinto
Ópera de bresaola y queso tierno
Coca de la Vendimia, con verduras escalibadas a la llama, néctar de uva, toques de membrillo, arenque, brotes verdes y flores
Temblor de huevo a baja temperatura, con pan ahumado y toques de sobrasada
Moqueca mediterránea de lenguado y gambas
Bombón de cordero, con ñoquis de calabaza, salsa de regaliz
Selección de quesos con sus acompañantes de lujo (azul con plum-cake de flores/ queso al vino con néctar de violetas / cabra suave con chutney de tomate y vainilla)
Sorpresa de chocolate (con un secreto en su interior) de crema catalana, pequeños buñuelos de manzana) y sopa de chocolate blanco al aroma del haba Tonka.
Locuras finales en los cafés…
Un toque de canela
Taps de Cadaqués
Nubes de rosas
La expectación de los comensales no se vio defraudada: el menú, su perfecta ejecución, las temperaturas de cada vianda, el tempo de servicio de los distintos platos que se iban sucediendo según el horario previsto, todo ello amenizado por la música de los Classic Buskers y por los comentarios a propósito de los vinos que acompañaban a cada manjar, fue un éxito total. Todo funcionó con una perfección digna de un reloj suizo, quizá por la influencia de suizos, austríacos y alemanes que confluyen en esta provincia de Bolzano en la zona del sur Tirol. Una cena magnífica que los clientes supieron apreciar y que agradecieron a Montse con una gran ovación cuando salió al comedor una vez finalizado el servicio.